Cómo trabajamos
Ordenar, decidir y avanzar.
El método de Coatzin no es un protocolo que aplicar igual a todo el mundo. Es una forma de acompañar una conversación para que el ruido se vuelva criterio y aparezca un siguiente paso posible.
El punto de partida
No es una fórmula. Es una forma de pensar acompañado.
Cada conversación es distinta porque cada persona y cada decisión lo son. Lo que se mantiene es el cuidado: un orden flexible que ayuda a mirar lo que pesa, distinguir lo que importa y moverse con criterio, sin convertirlo en un ejercicio mecánico.
El recorrido
Cinco movimientos, no cinco casillas.
Se solapan y se repiten según hace falta. No hay que completarlos en orden ni de una sola vez.
Escuchar
Espacio real para decir lo que pasa, sin interrupciones ni prisa. Escuchar lo que se dice y lo que aún no se dice.
Ordenar
Separar ruido, hechos, emociones, opciones y límites. Ver el mapa completo antes de mover nada.
Distinguir
Diferenciar lo urgente de lo importante, y lo que depende de ti de lo que no está en tu mano.
Decidir
Elegir desde el propio criterio, no desde la prisa ni la presión. No la decisión perfecta: la siguiente posible.
Avanzar
Salir con un paso concreto y posible. Pequeño y propio, no una promesa grandilocuente.
Desde dónde se acompaña
Presencia, límites y ética.
Presencia
Una conversación cuidada, con atención plena. Sin guion mecánico ni protocolo rígido.
Límites claros
El acompañamiento no sustituye a la terapia ni decide por nadie. Ayuda a pensar, no ocupa el lugar de la persona.
Ética y confidencialidad
Lo que se habla queda entre las dos personas. Sin juicios y sin agenda oculta.
¿Lo vemos en una conversación?
La mejor forma de entender el método es probarlo: una sesión basta para verlo.
